miércoles, 20 de abril de 2011

Como entrada principal un dedo con verduras.

Para empezar a llenar este fantabuloso atascadero del tío Chöck, ¿qué tal una nota de canibalismo? Así es, resulta que un tipo neozelandés entró en una profunda depresión debido a un asalto, estuvo por cuatro días pensando en matar y comerse al próximo delincuente que se le pusiera delante, pero antes, decidió probar con uno de sus dedos, como esto le trajo satisfacción, y disminuyó su depresión, pensó en hacerlo nuevamente con sus dedos restantes. Pronto tomó conciencia de sus actos desequilibrados, y fue a por ayuda psicológica. Les dejo la nota:

Se come su propio dedo tras cocinarlo con verduras

Un hombre neozelandés afectado por una depresión se amputó un dedo de una mano, lo cocinó con verduras y después se lo comió para cenar, informó hoy la prensa local, que cita un estudio psiquiátrico.

16 Abril 11 - Sídney - Efe

El caso de este joven de 28 años, cuyas acciones no estuvieron impulsadas por el consumo de drogas ni alcohol, es uno de los ocho sobre el canibalismo de partes propias del cuerpo que han sido estudiados por los especialistas, indica el informe realizado por el psiquiatra Erik Monasterio y el psicólogo clínico Craig Prince.

Según el informe de estos especialistas publicado por la revista especializada Australasian Psychiatry y del que se hace eco el diario New Herald, los hechos se remontan a 2008 cuando el hombre atravesaba una depresión con tendencia suicida e insomnio sin ayuda médica, y durante cuatro días estuvo obsesionado pensando en cortarse los dedos.

La depresión de este hombre, apunta el estudio, profundizó a raíz de que fuera asaltado en la calle por dos desconocidos, un hecho que originó fantasías "no sólo de matarlos sino también comérselos".

"Con la intención de buscar alivio de esos pensamientos, se ató un cordón de zapato alrededor de su dedo meñique para que hiciera de torniquete y se cortó el dedo con una sierra", detalla el artículo de los dos especialistas.

"Entonces, él lo cocinó en una sartén con algunas verduras y se comió su propia carne", añaden los dos autores que trabajan en el Hospital Hillmorton, de la ciudad de Christchurch.


El artículo explica que el hombre pensó en hacer lo mismo con otros dos dedos de su mano al encontrar satisfacción inmediata en la mutilación, pero al día siguiente esa sensación de placer había desaparecido y decidió acudir a un hospital para pedir ayuda.

Nota de: LaRazón.es

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